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Una prueba permite saber precozmente si el cáncer de mama responderá a la quimioterapia

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De acuerdo con los datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2017 se diagnosticaron en nuestro país 26.370 nuevos casos de cáncer de mama, el tipo de tumor más común entre las mujeres españolas –y de todo el mundo–. Un tipo de cáncer cuya tasa de supervivencia a los cinco años, de tan solo un 70% en la década de los años ochenta, se aproxima hoy en día al 90%. Y es que a día de hoy ya contamos con fármacos muy eficaces para combatir el tumor. Sin embargo, hay un problema: no todas las afectadas responden ‘adecuadamente’ a los distintos regímenes de quimioterapia, por lo que es fundamental identificar cuándo una paciente no está respondiendo para cambiar el tratamiento. Lo cual requiere esperar mucho tiempo, con el consecuente riesgo de que la enfermedad continúe progresando. O así ha sido hasta ahora. Y es que investigadores del Centro Médico de la Universidad de Columbia en Nueva York (EE.UU.) han diseñado una prueba de imagen que, basada en la emisión de luz infrarroja cercana, es capaz de predecir cómo responderá una paciente a la quimioterapia cuando solo han transcurrido dos semanas de tratamiento.

Como explica Andreas Hielscher, co-director de este estudio publicado en la revista «Radiology», «en la actualidad no existe ningún método que pueda predecir la respuesta a la quimioterapia en las fases tempranas del tratamiento, por lo que nuestro trabajo supone un avance muy importante».

En solo dos semanas
A día de hoy, el tratamiento estándar de los tumores de mama agresivos pero operables viene establecido por la administración que quimioterapia entre los cinco y los seis meses previos a la cirugía. Y es que esta quimioterapia ‘neoadyuvante’ –es decir, antes de la cirugía– es capaz de eliminar las células cancerígenas activas. Así, las mujeres en las que se logre una ‘respuesta completa’ con el tratamiento tendrán un riesgo muy inferior de experimentar la reaparición del tumor. Lo cual sucede en menos de la mitad de los casos.

Como indica Dawn Hershman, co-directora de la investigación, «las pacientes que responden a la quimioterapia neoadyuvante tienen mejor pronóstico, por lo que es muy importante identificar de forma temprana a aquellas que tendrán una respuesta completa. Y es que en caso de que la paciente no responda a esta quimioterapia, siempre será posible cambiar el tratamiento y evitar efectos secundarios».

La nueva prueba de imagen permite predecir si el tumor responderá a la quimioterapia ya a las dos semanas de tratamiento

En este contexto, debe tenerse en cuenta que los fármacos quimioterápicos, además de matar a las células cancerígenas, afectan a los vasos sanguíneos que se encuentran dentro de los tumores. Por tanto, y en opinión de los autores, es posible que al ver los cambios que se producen en esta vasculatura tumoral se pueda saber si el tratamiento está o no funcionando. Y para ello han diseñado una prueba de imagen –o más exactamente, un ‘sistema tomográfico óptico dinámico’– que genera imágenes tridimensionales de ambas mamas de forma simultánea. ¿Y para qué estas imágenes? Pues para ver el flujo sanguíneo en las mamas, el cambio en la vasculatura y cómo la sangre interactúa con el tumor.

Como apunta Andreas Hielscher, «estas imágenes nos permiten distinguir los tejidos malignos de los sanos y nos muestra cómo está respondiendo el tumor a la quimioterapia de una forma más precoz que el resto de técnicas de imagen disponibles»

El estudio fue llevado a cabo con la participación de 34 pacientes diagnosticadas de cáncer de mama agresivo que se sometieron a la nueva técnica de imagen antes de la quimioterapia y a las dos semanas de iniciado el tratamiento. Y una vez obtenidas las imágenes, en las que se veía el flujo sanguíneo tanto en las venas como en las arterias de las mamas, los autores las compararon con las obtenidas tras repetir la prueba a los cinco meses de tratamiento. ¿Y qué pasó? Pues que de acuerdo con los resultados, la tasa de flujo sanguíneo a las dos semanas predice qué pacientes responderán a la quimioterapia con una precisión del 92,3%; y el incremento de la concentración de sangre dentro del tumor tras dos semanas posibilita identificar a las pacientes que no responderán con una certeza del 90,5%.

Tratamiento personalizado
En definitiva, la nueva técnica de imagen permite predecir con una gran precisión qué pacientes con cáncer de mama responderán a la quimioterapia. Todo ello con una mayor seguridad y comodidad para las pacientes.

Como refiere Andreas Hielscher, «la irradiación en las imágenes por rayos X es dañina y, por tanto, no puede emplearse para el seguimiento del tratamiento, en el que hay que hay que repetir las pruebas cada dos o tres semanas. Por su parte, las pruebas de imagen por resonancia magnética (RM) son caras y requieren mucho tiempo, entre 30 y 90 minutos. Así, y dado que nuestro sistema toma las imágenes en menos de 10 minutos y utiliza una luz menos dañina, puede ser utilizada con mayor frecuencia que la RM».

Es más; la nueva tecnología es menos invasiva que las mamografías, pues no requiere la comprensión de las mamas. Y llegados a este punto, ¿cuánto habrá que esperar para que esta nueva prueba de imagen por infrarrojos se encuentre disponible en la práctica clínica real? Pues los autores esperan poder comercializarla en los próximos tres a cinco años.

Como concluye Dawn Hershman, «de confirmarse nuestros resultados en un estudio que iniciaremos próximamente, este sistema de imagen nos permitirá personalizar el tratamiento del cáncer de mama y ofrecer aquellos tratamientos que más beneficiarán a cada paciente individual».