¿Un antibiótico eficaz frente a los virus?

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El descubrimiento y desarrollo de los antibióticos constituye uno de los avances más importantes alcanzados en la Medicina. No en vano, son los fármacos encargados de eliminar las bacterias y, por tanto, de curar algunas de las enfermedades infecciosas más letales de la Historia. El problema es que cuando estos antibióticos son utilizados de manera abusiva o errónea –por ejemplo, para tratar enfermedades que, como la gripe, son causadas por un virus y no por una bacteria–, pierden su eficacia. Y es que en estos casos, las bacterias acaban mutando y adquiriendo ‘resistencia’ a estos fármacos, que dejan de ser útiles. Por tanto, los antibióticos deben ser empleados de forma ‘racional’ y solo frente a las bacterias. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Yale en New Haven (EE.UU.) acaban de publicar un estudio en el que constatan la eficacia de un antibiótico tópico frente a diversos virus –incluido el de la gripe.

Como explica Akiko Iwasaki, directora de esta investigación publicada en la revista «Nature Microbiology», «si bien nuestros hallazgos son significativos, no queremos promover en ningún caso el uso de antibióticos tópicos frente a infecciones virales en la población».

Antibiótico multiusos
Los antibióticos, como todo el mundo sabe –o debería saber–, no son eficaces frente a los virus. Así que el descubrimiento de la actividad antiviral de un antimicrobiano no podía ser fruto de un estudio específicamente diseñado para tal fin, sino de una ‘casualidad’. Y es que lo que estaban realmente investigando los autores era el efecto que producen las bacterias sobre las infecciones víricas. Y como había bacterias de por medio, también entraron en juego los antibióticos. Con un resultado ciertamente sorprendente.

En el estudio, los autores utilizaron un modelo animal –ratones– al que infectaron con una bacteria para después inocularle el virus del herpes. Así, de lo que se trataba era de ver qué sucedía cuando ambos patógenos cohabitaban en el mismo huésped. Sin embargo, también administraron un antibiótico tópico común –concretamente, ‘neomicina’– previamente o justo después de la inoculación del virus. Y lo que vieron, como apuntan los propios investigadores, «es que el antibiótico desencadenó una resistencia antiviral en los animales, lo que conllevó una disminución de la carga viral y una reducción de los síntomas de la infección por el virus».

Los antibióticos nunca deben emplearse en el tratamiento de las infecciones víricas

Y este poder antiviral de la neomicina, ¿cómo se explica? Pues para averiguarlo, los autores se centraron en el patrón de expresión génica asociado a la administración del antibiótico. ¿Y qué pasó? Pues que de acuerdo con los resultados, los ratones tratados mostraron una mayor expresión de genes estimulados por los interferones –grupo de proteínas que secretan las células en respuesta a la presencia de un patógeno, en este caso un virus–. Además, parece que la neomicina activa un receptor en las células inmunes del animal que responde al antibiótico de forma similar a como haría en presencia de una infección viral.

Pero aún hay más. La capacidad antiviral de este antibiótico de administración cutánea no se limita a los herpes. Como indica Smita Gopinath, co-autora de la investigación, «nuestro trabajo también confirmó el efecto antiviral de la neomicina en ratones infectados con los virus de la gripe y del Zika».

No usar frente a los virus
La resistencia a los antibióticos constituye a día de hoy la primera causa de muerte en los hospitales. Y como alerta la Organización Mundial de la Salud (OMS), supone ya una de las principales amenazas para la salud pública en todo el mundo. Además, el futuro no se presenta demasiado halagüeño, dado que el número de investigaciones para el desarrollo de nuevos antibióticos es mínimo. De ahí que la importancia, vital, de utilizar adecuadamente estos fármacos para que no pierdan su eficacia. Y no, a pesar de los hallazgos de este nuevo estudio, nunca deben emplearse en la lucha frente a los virus. Lo cual no implica que el estudio no sea útil.

Como concluye Akiko Iwasaki, «nuestro estudio amplía el conocimiento sobre el efecto antiviral de un antibiótico y podría abrir la puerta al desarrollo de mejores fármacos antivirales».