La inmunoterapia duplica la supervivencia a largo plazo en el cáncer de pulmón más común

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En el año 2017 se diagnosticaron en nuestro país 28.645 nuevos casos de cáncer de pulmón, tipo de tumor que, responsable solo en 2016 del deceso de 22.187 españoles, presenta la mayor mortalidad asociada a cualquier enfermedad oncológica. De hecho, y cada año, las muertes provocadas por este tumor –más de 1,8 millones en todo el mundo– superan a las que causan conjuntamente los cánceres de mama, próstata y colorrectal. La razón se explica fundamentalmente por el retraso en el diagnóstico de este tipo de cáncer y, sobre todo, por la falta de eficacia de las terapias actualmente disponibles. De ahí la importancia de un estudio dirigido por investigadores del Hospital Universitario de Toulouse (Francia), en el que se muestra que la administración del inmunoterápico ‘atezolizumab’ llega a duplicar la supervivencia a los tres años en los pacientes con cáncer de pulmón no microcítico avanzado que ya han fracasado al tratamiento inicial.

Como explica Julien Mazières, director de esta investigación publicada en la revista «Journal of Thoracic Oncology», «en nuestro trabajo, cerca de uno de cada cinco pacientes tratados con atezolizumab permanecía vivo al cabo de tres años. Un resultado que sitúa a atezolizumab entre los fármacos con la mayor tasa de supervivencia observada hasta la fecha en pacientes con cáncer de pulmón previamente tratados».

Mayor eficacia y tolerabilidad
El estudio, bautizado como ‘POPLAR’, fue llevado a cabo en 61 hospitales de 13 países y contó con la participación de 287 pacientes con cáncer de pulmón no microcítico –esto es, el tipo de tumor que constituye hasta el 85% del total de casos de cáncer de pulmón– en fase avanzada que ya habían recibido tratamiento previo frente a la enfermedad. Sin ningún éxito. Así, de lo que se trataba era de comparar la eficacia del inmunoterápico atezolizumab –un inhibidor de la proteína ‘ligando 1 de muerte programada’ (PD-L1)– frente a la quimioterapia estándar en segunda línea para este tipo de cáncer –la administración del fármaco ‘docetaxel’.

Pero, ¿por qué administrar un fármaco frente a la PD-L1? Pues porque esta proteína que se encuentra en la superficie de las células tumorales se une específicamente a otra proteína que, denominada ‘proteína de muerte celular programada 1’ (PD-1), se localiza en la superficie de los linfocitos T y actúa como ‘punto de control’ –o ‘checkpoint’– inmunológico. Y lo que hace esta PD-1 es suprimir la actividad de estos linfocitos T y, así, ‘apagar’ o bloquear la respuesta inmune, lo que da como resultado es que el tumor tenga vía libre para crecer y expandirse por el organismo. Por tanto, inhibiendo PD-L1 se evita que se active PD-1 y, por ende, que no se bloquee la respuesta inmunitaria frente al cáncer.

Antes de la inmunoterapia, la supervivencia a largo plazo de los pacientes con cáncer de pulmón no microcítico era prácticamente nula

Los resultados mostraron una mayor tasa de supervivencia a los dos años con el tratamiento con atezolizumab –32,2%, por un 16,6% en el grupo de docetaxel–. Además, la supervivencia a los tres años con el fármaco inmunoterápico prácticamente duplicó la alcanzada con el quimioterápico –18,7% frente a 10,0%–. Y esta mayor eficacia de atezolizumab, ¿estuvo condicionada por la histología del tumor y la expresión de PD-L1? Pues no. Como destaca Julien Mazières, «el hecho de que todos los subgrupos se beneficiaran al mismo nivel es bueno en el sentido de que atezolizumab puede ser administrado a todos los pacientes con cáncer de pulmón no microcítico».

Es más; la duración media de la respuesta asociada a atezolizumab triplicó la de docetaxel –22,3 meses frente a 7,2 meses–. Todo ello teniendo en cuenta, además, que el tratamiento con el inmunoterápico conllevó menos efectos secundarios.

Como indica el director de la investigación, «el hecho de que el fármaco sea bien tolerado significa que los pacientes pueden seguir tomándolo durante varios años. Algunos de mis pacientes que fueron incluidos en el grupo de atezolizumab son ahora supervivientes a largo plazo de cáncer de pulmón. No están curados, pero han sobrevivido, tienen una buena calidad de vida y han vuelto a sus trabajos. Y es que, gracias a la inmunoterapia, en la actualidad contamos con un nuevo tipo de paciente: supervivientes a largo plazo de cáncer de pulmón que pueden volver a llevar una vida normal».

Supervivencia a largo plazo
En definitiva, los resultados del ensayo clínico en fase II ‘POPLAR’ se unen a las cada vez más numerosas evidencias que constatan la eficacia de los fármacos inmunoterápicos en el tratamiento no solo del cáncer de pulmón, sino de otros muchos tipos de tumores.

Como concluye Solange Peters, presidenta electa de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), a propósito de los resultados, «antes de la inmunoterapia, la supervivencia a largo plazo de los pacientes con cáncer de pulmón no microcítico era de prácticamente un 0%. El estudio ‘POPLAR’ refuerza del concepto de que la supervivencia a largo plazo es posible con la inmunoterapia».