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Medir los telómeros para saber cómo progresará la EPOC

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La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es un trastorno pulmonar caracterizado por una obstrucción progresiva, y por lo general irreversible, de las vías respiratorias. Una enfermedad que, ligada directamente al consumo de tabaco, padecen más de 2,9 millones de españoles –y hasta 174 millones de personas en todo el mundo– y que supone ya la cuarta causa de mortalidad en nuestro país. De hecho, la EPOC fue responsable de 29.000 decesos en España solo en 2015. De ahí la importancia, vital, de detectar esta enfermedad –lo que en nuestro país solo sucede en un 27% de los casos– y administrar los tratamientos necesarios para frenar su progresión. Pero, ¿hay alguna manera de saber si la EPOC podría evolucionar de forma agresiva, llegando incluso a causar el deceso del paciente? Un aspecto muy importante dado que identificaría a la población en riesgo de sufrir un empeoramiento significativo de la enfermedad y, por tanto, posibilitaría la toma de medidas para tratar de minimizarlo, caso de la toma de tratamientos más intensivos. Y según un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de la Columbia Británica en Vancouver (Canadá), la respuesta es sí: tan solo hay que evaluar la longitud de los telómeros de las células sanguíneas.

Como explica Don D. Sin, director de esta investigación publicada en la revista «Chest», «distintos trabajos previos han sugerido que la EPOC puede ser una enfermedad asociada a un envejecimiento acelerado por varias razones, incluida su estrecha relación con algunos trastornos asociados a la senescencia como la osteoporosis y la demencia y el aumento exponencial de su prevalencia a partir de los 50 años. Y en este sentido, la longitud de los telómeros constituye un importante biomarcador de la senescencia replicativa. Es sabido que los telómeros cortos se asocian con algunas comorbilidades comunes en la EPOC, caso de la patología cardiovascular y el cáncer, pero desconocíamos si existe una relación entre los telómeros sanguíneos y el pronóstico de esta enfermedad pulmonar».

El tamaño importa
Los telómeros, esto es, las regiones de ADN situadas en los extremos de los cromosomas, juegan un papel esencial en la estabilidad del material genético y en el mantenimiento de la juventud de las células y, por tanto, del organismo. El problema es que con cada división celular –o lo que es lo mismo, según envejecemos–, los telómeros se acortan. Y una vez alcanzan una longitud mínima crítica, las células entran en un estado de senescencia –es decir, envejecen hasta el punto de perder la capacidad de dividirse– o, simplemente, mueren. De hecho, el progresivo acortamiento de los telómeros constituye una de las causas moleculares del envejecimiento celular y de la aparición de enfermedades asociadas a la edad. En consecuencia, y dado que la EPOC también podría ser una patología asociada al envejecimiento, ¿puede la longitud de los telómeros predecir cómo evolucionará esta EPOC?

Para responder a esta pregunta, los autores tomaron muestras de sangre de 576 pacientes diagnosticados de EPOC moderada-grave y midieron la longitud de los telómeros de sus glóbulos blancos o ‘leucocitos’. Y en función de que esta longitud fuera menor o mayor que la media, dividieron a los participantes en dos grupos y siguieron su evolución durante un periodo promedio de 3,5 años.

La longitud de los telómeros puede ayudar a seleccionar a los pacientes que se beneficiarán en mayor medida del tratamiento con azitromicina

Los resultados mostraron que los participantes con telómeros cortos, o lo que es lo mismo, cuyas células sanguíneas envejecían de forma más rápida, tenían una probabilidad un 50% mayor de sufrir exacerbaciones de la EPOC –es decir, episodios en los que se agudizan los síntomas respiratorios de la enfermedad– y un riesgo hasta nueve veces superior de morir prematuramente que los pacientes con telómeros normales o largos.

Es más; tener unos telómeros cortos también se asoció con un peor estado de salud general y con una peor calidad de vida.

¿Telómeros cortos? Azitromicina
En definitiva, la longitud de los telómeros se presenta como un biomarcador muy útil para predecir cómo evolucionará la EPOC. Y en caso de que de los pacientes cuyos glóbulos blancos tengan unos telómeros cortos y, por tanto, tengan un mayor riesgo de padecer agudizaciones de la sintomatología e, incluso, de morir, ¿no hay nada que se pueda hacer? Pues sí. Y es que como muestran los resultados, las diferencias observadas en función de la longitud desaparecieron cuando los participantes con telómeros cortos fueron tratados diariamente con el antibiótico de amplio espectro ‘azitromicina’.

Como concluye Don Sin, «nuestros resultados sugieren que este biomarcador sanguíneo puede ayudar a seleccionar a los pacientes con EPOC que se beneficiarán en mayor medida del tratamiento con azitromicina. Los telómeros de los leucocitos, además de ciertamente accesibles, son muy fáciles de medir, por lo que pueden representar un biomarcador para la estratificación del riesgo e identificar a aquellos pacientes con mayor probabilidad de padecer un empeoramiento de la enfermedad».