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Un poco de dinero, alternativa para prevenir la enfermedad cardiovascular

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¿Cuál es la mejor manera de que las personas controlen uno de los factores de riesgo cardiovascular más relevantes, como es el colesterol? Según un estudio que se acaba de publica en «JAMA Network Open» la clave puede residir en incentivar tanto a los pacientes con un elevado riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) como a sus médicos.

La nueva investigación dirigida, realizada en la Escuela Chan de Salud Pública de la Universidad de Harvard (EE.UU.) demuestra que un programa de incentivos compartidos constituía una herramienta valiosa para el control de este factor de riesgo, incluso cuando se consideraron otros gastos como mediciones de colesterol más frecuentes, gastos administrativos y el propio incentivo real en efectivo, que alcanzaba un máximo de 1.024$ (875 euros) por año, dividido entre el médico y el paciente.

«Las intervenciones de incentivos financieros solo son eficaces a veces. Cuando estos programas muestran beneficios para la salud, la siguiente pregunta debería ser si las ganancias de salud valen los costes adicionales, que es lo que modelamos en este estudio», dijo el autor principal Ankur Pandya, profesor asistente de ciencia de decisión de salud.

La ECV es la principal causa de muerte en el mundo, además de necesitar importantes recursos económicos para el tratamiento de las personas afectadas. Se ha demostrado que uso de fármacos llamados estatinas, que son más económicos en su forma genérica, reducen el colesterol y ayudan a prevenir las cardiopatías. Sin embargo, la adherencia a largo plazo a estos medicamentos está por debajo del 50%. Una estrategia propuesta para mejorar las tasas de cumplimiento y reducir el colesterol LDL, a menudo denominado colesterol “malo”, ofrece incentivos financieros, pero no está claro si vale la pena el coste de esos programas.

La ECV es la principal causa de muerte en el mundo, además de necesitar importantes recursos económicos para el tratamiento de las personas afectada.

Para determinar la relación costo-efectividad de los incentivos financieros, los investigadores de Harvard, junto con colegas del Hospital Brigham and Women’s y la Perelman School of Medicine de la Universidad de Pensilvania, desarrollaron un análisis basado en modelos que simulaba la progresión de la cardiopatía.

Aplicaron este análisis a los datos de un ensayo clínico de 2015 con estatinas en el que los pacientes fueron aleatorizados a uno de cuatro grupos: sin incentivos financieros; incentivos financieros solo para el paciente; incentivos financieros solo para el médico; o un incentivo financiero compartido entre el paciente y el médico. Ese estudio mostró que el grupo de incentivos compartidos era superior en la reducción del colesterol LDL. No obstante, había limitaciones ya que solo realizó un seguimiento de los pacientes tres meses después de finalizado el estudio.

Simulador
Este mismo modelo es que han utilizado los investigadores de la Escuela Chan para simular la progresión de la enfermedad cardiovascular durante toda la vida entre una cohorte de 1 millón de pacientes. Y, en este caso, los resultados mostraron que el programa de incentivos compartidos si era razón coste-efectivo

«Combinar incentivos financieros para proveedores y pacientes con tecnologías avanzadas para controlar el cumplimiento, tiene el potencial de mejorar la atención del paciente sin dejar de ser rentable, y esta estrategia debe evaluarse más a fondo», concluyen los expertos.