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El calentamiento global también aumentará los infartos de miocardio

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Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de mortalidad en todo el mundo. No en vano, estas patologías fueron responsables solo en 2015 de un total de 17,7 millones de decesos. O lo que es lo mismo, del 31% de todos los fallecimientos acaecidos ese año en todo el mundo. Y esta cifra, lejos de disminuir, aumentará aún más en el futuro. Y no solo por el envejecimiento de una población que, además, será cada vez más numerosa con el paso de los años. También por el calentamiento global. Y es que como alerta un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Michigan en Ann Arbor (EE.UU.), los cambios súbitos y extremos en la temperatura que se producirán por este calentamiento planetario provocarán un mayor número de infartos de miocardio.

Como explica Hedvig Andersson, directora de esta investigación que se presentará este sábado en Orlando (EE.UU.) en el marco de las Sesiones Científicas Anuales 2018 del Colegio Americano de Cardiología (ACC), «se espera que el calentamiento global cause eventos climáticos extremos, lo que puede dar lugar a grandes fluctuaciones en la temperatura a lo largo de los días. Y de acuerdo con nuestro estudio, estas fluctuaciones en la temperatura exterior podrían conllevar un incremento en la cifra de infartos agudos de miocardio y afectar a la salud cardiaca global en el futuro».

Variaciones letales
Infinidad de estudios han demostrado que la temperatura exterior o ‘ambiente’ influye en la tasa de infartos de miocardio. Por ejemplo, ya se sabe que el frío aumenta el riesgo de padecer un ataque al corazón, lo que explica que el índice de fallecimientos por causa cardiovascular –tal y como ocurre con el resto de patologías– sea superior en el invierno. Sin embargo, hasta ahora no se había evaluado si los cambios repentinos en la temperatura también pueden afectar a la mortalidad cardiovascular.

Como indica Hedvig Andersson, «el cuerpo cuenta con sistemas efectivos para responder a los cambios en la temperatura, pero es posible que las fluctuaciones rápidas y extremas provoquen un mayor estrés sobre estos sistemas, contribuyendo así a los problemas de salud».

Las fluctuaciones en la temperatura podrían conllevar un incremento en la cifra de infartos de miocardio y afectar a la salud cardiaca global

En el estudio, los autores analizaron los historiales clínicos de más de 30.000 pacientes sometidos entre los años 2010 y 2016 en 45 hospitales del estado de Michigan (EE.UU.) a una intervención coronaria percutánea (ICP) para ‘desatascar’ sus arterias tras ser diagnosticados de un infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST –el tipo más grave de ataque al corazón.

Los autores calcularon las fluctuaciones en la temperatura que tuvieron lugar antes de cada infarto, para lo cual analizaron las temperaturas registradas en las zonas de los hospitales en los días en los que ingresaron los participantes. Concretamente, se estableció como fluctuación la diferencia entre la mayor y la menor temperatura registradas el día en el que se produjo el infarto.

Los resultados mostraron un aumento del 5% en el riesgo de infarto por cada variación de 5ºC en la temperatura ambiente. Además, el efecto de estas variaciones resultó aún más acusado en los días con una temperatura media elevada. Es decir, los cambios repentinos de temperatura tienen un mayor impacto en los días templados y, sobre todo, calurosos, hasta el punto de que se puede predecir que los días en los que se produzcan fluctuaciones entre los 35ºC y los 40ºC aglutinarán cerca de la mitad de los ataques al corazón.

Gobiernos indolentes
En definitiva, las oscilaciones repentinas en la temperatura aumentan el riesgo de sufrir un infarto. Y dado que parece que estas variaciones se dispararán en las próximas décadas como consecuencia del calentamiento global, es el momento de tomar cartas en el asunto. Y no tanto para tratar de contrarrestar la causa, esto es, el efecto invernadero, pues parece que muchos gobiernos del planeta no están por la labor, sino a nivel de prevención para paliar sus consecuencias.

Como refiere Hitinder Gurm, co-autor de la investigación, «por lo general pesamos en los factores de riesgo de infarto de miocardio como aquellos que se aplican a los pacientes individuales y que, por tanto, pueden ser modificados mediante cambios en el estilo de vida o la toma de una medicación. Y en este contexto, los factores de riesgo a nivel poblacional requieren un enfoque similar. Las fluctuaciones de temperatura son comunes y, por lo general, predecibles. Necesitamos más estudios para mejorar nuestro conocimiento sobre los mecanismos subyacentes que explican que las variaciones en la temperatura aumenten el riesgo de infarto, lo que nos permitirá, quizás, diseñar una estrategia preventiva exitosa».

Sin embargo, concluye Hitinder Gurm, «esta asociación no prueba necesariamente que los cambios súbitos en la temperatura sean la causa del aumento de ataques al corazón. También puede haber otros factores que hayan contribuido a los resultados. Tenemos que seguir centrándonos en otros factores de riesgo cardiovascular modificables como el tabaquismo, la hipertensión arterial o la hipercolesterolemia».